viernes, 17 de agosto de 2007

Nada que ver con la esquizofrenia


Hubo un tiempo en el que estaba convencido de que dentro de mí, vivían varias personas. ¿Esquizofrenia? En realidad, vergüenza. Lisa y llanamente. Porque asomarse adentro y ver algunas cosas asusta a cualquiera… de modo que mejor pensar que es otro al que descubrí dentro de mí y dejarle al pobre ahí marginado mientras me convencía de que mi mejor versión de mí es la que yo era realmente.

Lo reconozco,

tengo sentimientos que no son dignos de lo que me gustaría ser.

Ahora bien, ¿y qué culpa tengo yo de sentir así? Que yo sepa, hasta ahora nunca era yo quién elegía qué sentir ni cómo ni cuándo hacerlo. ¿Decido acaso cuando tengo frío o sueño? Del mismo modo, tampoco mando en sentimientos menos primarios pero que, por ello, no dejan de ser sentimientos.

Darse cuenta de esto, además de suponer un alivio, es francamente útil. Digamos que uno se atreve a salir de excursión más fácilmente cuando sabe que tiene agua, comida y ropa suficiente para volver vivo. Así, es más fácil darse un paseo por los riconcitos del alma cuando se tiene la seguridad de salir ileso o, en este caso, inocente (no-culpable como dirían en las pelis americanas).

Pero como en todos los viajes, también habremos de regresar de éste con los bolsillos llenos y llegará el momento de decidir qué hacer con lo encontrado. Difícil momento, sí, porque los souvenirs seguramente no sean muy bonitos y, para colmo, en ese punto, la inmunidad se acaba.

Puedo sentirme atraído por una chica pese a tener novia (somos anímales, al fin y al cabo), pero de mí depende alimentar esa atracción o tratar de obviarla. Y como eso, podemos llegar hasta extremos mucho más crueles: desear que alguien muera, sentir repugnancia por otra raza, excitarse pensando en violar a otra persona…¿Qué se yo? Y a otros muy dolorosos: "siento que ya no la amo","mi vida no me hace feliz" Puede ser horrible darse cuenta de que uno es así (yo descubrí cosas menores y fue horrible también), pero habrá que estar orgulloso si, una vez descubierto el sentimiento y juzgado, somos capaces de dominarlo. No me refiero sólo a enterrarlo, sino a afrontarlo.

Porque si nuestros sentimientos siempre fueran puros y buenos, ¿qué puñetero mérito tendríamos de ser buenas personas?

Lo difícil es ser “malo” por dentro y buena persona a la vez.

2 comentarios:

Francisco Méndez S. dijo...

¿Porque reímos cundo alguien se cae o hace el ridículo. Pero pasado el momento lo ayudamos a pararlo.
Hace pocos meses una lluvia otoñal, yo iba caminando, y piso unas hojas caidas mojadas, me resbalo, levanto ambos pies y caigo aparatosanente, siento risas, y pienso como pueden reirse de un accidente. Me paro rapidámente y exclamo no me dolió, estaba adolorido,enojado y avergonzado. La pregunta por que a veces nos reimos de la desgracia ajena.

Jaela. dijo...

Es bien cierto eso que dices, yo muchas veces he cruzado esos pasillos de dobles personalidades, muchas veces he pensado que soy una persona cruel, indolente, hiriente... la peor de las rosas, (jaj)y he deseado la infelicidad de alguna gente, de que alguna vez sangren como yo también lo hice; yo también me sentí atraída por otro que no era mi pareja y me culpe también culpe muchas veces a otras personas por mi infelicidad.
Pero como bien dices tu, hasta que uno no se reconoce, y no purifica esas bajas pasiones
No reconoce lo verdadero, los nosticos dicen que somos 3% de esencia buena, lo demás esta corrompido por los des-valores, una vez que no logramos transformarlos, no nos conoceremos a nosotros mismo, y de las capacidades que tenemos.

Te dejo muchos colores!!